Contenido del día
“Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande”
Mateo 8, 5-17
San Cirilo de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia27 de junio
- Santa Gudena, mártir
27 de junio
San Zoilo, mártir27 de junio
San Sansón de Constantinopla, presbítero27 de junio
San Juan el recluso, presbítero27 de junio
- San Arialdo, diácono y mártir
27 de junio
Beato Bienvenido de Gubbio, religioso27 de junio
- Santo Tomás Toán, catequista mártir
27 de junio
Santa Margarita Bays, virgen27 de junio
Beata Luisa Teresa Montaignac de Chauvance, virgen y fundadora27 de junio
“Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande”
Hoy podrías reflexionar sobre cómo puedes servir a los demás con humildad y mansedumbre. Puedes empezar por realizar un acto de servicio pequeño hacia alguien que lo necesite.
El Evangelio de hoy nos habla de servicio, mostrándonos dos siervos, de los que podemos sacar enseñanzas preciosas: el siervo del centurión, que regresa curado por Jesús, y el centurión mismo, al servicio del emperador. Las palabras que este manda decir a Jesús, para que no venga hasta su casa, son sorprendentes y, a menudo, son el contrario de nuestras oraciones: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo» (…) Ante estas palabras, Jesús se queda admirado. Le asombra la gran humildad del centurión, su mansedumbre. (…) Él, ante el problema que lo afligía, habría podido agitarse y pretender ser atendido imponiendo su autoridad; habría podido convencer con insistencia, hasta forzar a Jesús a ir a su casa. En cambio se hace pequeño, discreto, manso, no alza la voz y no quiere molestar. Se comporta, quizás sin saberlo, según el estilo de Dios, que es «manso y humilde de corazón» (Mt 11, 29). En efecto, Dios, que es amor, llega incluso a servirnos por amor: con nosotros es paciente, comprensivo, siempre solícito y bien dispuesto, sufre por nuestros errores y busca el modo para ayudarnos y hacernos mejores. Estos son también los rasgos de mansedumbre y humildad del servicio cristiano, que es imitar a Dios en el servicio a los demás: acogerlos con amor paciente, comprenderlos sin cansarnos, hacerlos sentir acogidos, a casa, en la comunidad eclesial, donde no es más grande quien manda, sino el que sirve (cf. Lc 22,26). (Francisco - Homilía en la Santa Misa con motivo del Jubileo de los Diáconos, 29 de mayo de 2016)
Mateo 8, 5-17
Lectura del libro de las Lamentaciones Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19 El Señor ha destruido sin piedad todas las moradas de Jacob; en su furor ha destruido las fortalezas de Judá; ha echado por tierra y d
Leer completo →Pronto vas a ver aquí una película recomendada para el Evangelio de hoy.