PRIMERA PARTE: LA PROFESIÓN DE LA FE · El Credo (artículos de la fe) · 299
¿Tienen necesidad los bautizados de conversión?
La Conversión en la Vida de los Bautizados
La llamada de Cristo a la conversión resuena continuamente en la vida de los bautizados. Esta conversión es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia, que, siendo santa, recibe en su propio seno a los pecadores.
La conversión es un proceso que implica un cambio profundo en la vida de cada creyente. Se trata de dejar atrás los pecados y las debilidades para seguir más de cerca a Cristo y vivir según su voluntad.
Es un proceso que requiere la ayuda de Dios y la disponibilidad del corazón para recibirla. La conversión no es algo que se logre por nuestra propia fuerza, sino que es un regalo que procede de la gracia de Dios Padre, a través de la intercesión de Cristo y el Espíritu Santo.
La conversión debe ser un proceso continuo, en el que cada día se busque crecer en la fe y en la santidad. No es algo que se logre de una vez y para siempre, sino que es un camino que se recorre día a día.
La Iglesia es un lugar de conversión, donde los creyentes pueden encontrar la ayuda y la guía necesarias para seguir a Cristo. Es un lugar de reconciliación, donde los pecadores pueden encontrar la redención y la paz con Dios y con los demás.
La conversión es un milagro que todos podemos experimentar en nuestras vidas. No importa si somos católicos nuevos o viejos, todos podemos seguir a Cristo en este camino de conversión.
1427-1429