El Pecado Original

El Pecado Original y el Mal en el Mundo

El pecado es la causa del mal en el mundo. El Diablo y los demonios fueron creados por Dios, pero ellos mismos se hicieron malos porque cometieron el gran pecado de rechazar a Dios. Inmediatamente fueron lanzados al infierno, condenados para siempre. Por su pecado, tienen odio a Dios y envidia a los hombres. Por eso tentaron a Adán y Eva, nuestros primeros padres, diciéndoles que si desobedecían a Dios, serían como dioses y conocerían el bien y el mal. Adán y Eva se dejaron engañar por el demonio y desobedecieron a Dios. Este fue el primer pecado en la tierra: el pecado original, y por esto todos los descendientes de Adán y Eva, excepto la Santísima Virgen María, venimos al mundo con el pecado original en el alma, y con las consecuencias de aquel primer pecado, que se nos transmite por generación.

Origen del Mal y la Muerte

Existe el mal y la muerte por la envidia del Diablo, que es malo y mentiroso, y por el pecado de nuestros primeros padres. El Diablo y los otros demonios son seres espirituales, con inteligencia y voluntad, creados por Dios como ángeles buenos, pero que rechazaron a Dios y se volvieron malos para siempre.

Nuestros Primeros Padres

Nuestros primeros padres fueron Adán y Eva, y de ellos descendemos todos los hombres. Dios creó a Adán y Eva muy buenos y felices, con la gracia santificante y muchas cualidades y con los dones de la inmortalidad, la impasibilidad y la integridad.

Consecuencias del Pecado Original

Nuestros primeros padres no conservaron los dones con los que fueron creados, porque se dejaron engañar por el demonio y desobedecieron a Dios, cometiendo así el primer pecado. El pecado de nuestros primeros padres les perjudicó a ellos y también a todos sus descendientes, que somos todos los hombres y mujeres del mundo. El pecado original con el que todos nacemos es la privación de la santidad y justicia originales. El pecado introduce en el mundo una cuádruple ruptura:

  • la ruptura del hombre con Dios,
  • consigo mismo,
  • con los demás seres humanos y
  • con la creación toda. Producto de estas rupturas, las consecuencias que tiene el pecado original para nosotros son:
  • el debilitamiento de la naturaleza humana,
  • que ha quedado sometida a la ignorancia,
  • al sufrimiento,
  • a la muerte y
  • a la inclinación al pecado.